Disfrutar siempre el atardecer, las olas del mar, el canto de los pájaros, la risa de los niños, el sentimiento de plenitud al estar con tus seres queridos, una canción que te trae buenos recuerdos, encontrar dinero en un bolsillo, una conversación amable con un extraño, que tu mascota te reciba en casa, cantar bajo la regadera, el olor...

No sigas cargando esa maleta llena de malestares sobre tu hombro, suelta toda angustia, tristeza, pena, dolor, preocupación, estrés, enojo y desesperación, te has acostumbrado tanto a ella que has olvidado que Dios ha estado esperándote con los brazos abiertos para consolarte, que Él está dispuesto a secar tus lágrimas y nunca soltar tu mano.

Es bonito enamorarse de alguien, dedicarle tiempo, prestar atención a lo que le gusta, hacerle regalos, pero, ¿haces lo mismo contigo?, ¿realmente te dedicas tiempo?, ¿te aceptas y te amas tal y como eres?, que antes de decidir amar a alguien más, te ames a ti misma, ámate de la misma manera en que Dios lo hace.

Valeria Almaraz  - Blog Personal 
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